Hacemos un alto en el camino para la reflexión. Se van aclarando cosas pero otras se van oscureciendo. Por singular que sea, a veces aparecen nubes en el desierto, hecho que puede fomentar el temor porque las tormentas en estos parajes son incontroladas y dañinas.
Guiarse en el desierto bajo el sol o las estrellas es una tarea sólo para especialistas -que se lo pregunten a Lajla-, pero encontrar el camino en medio de una tormenta sólo es para elegidos.
No temáis, nuestros amigos ya han pasado por una tormenta y los comentarios que os hago son simples metáforas.
Os mencionaré unos rasgos de nuestros protagonistas: Orozco es un tío simple, terrenal, miedoso y creyente, pero simpático, como buen andaluz. Toni es una persona depresiva y trazos de personalidad obsesiva. Lo que realmente me fascina de la personalidad de estos hombres es la resistencia que presentan a los cambios. Nadie podría imaginarse que en el desierto no hubieran móviles ni que sus habitantes nómadas vivieran sin nuestras comodidades, pero aún así, luchando por el día a día, como nosotros.
Por increíble que os parezca todo lo que aquí se describe, os invito a seguir leyendo los siguientes capítulos y, sobre todo, NO EXPLIQUÉIS A NADIE el curso de la historia.
Qué poético! La foto es muy chula. Y los comentarios sobre el perfil de los personajes, adecuado (la verdad es que ya me los imaginaba así...)
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