Antes de empezar a explicaros lo que pasó con el bueno de Orozco y su amigo, el médico, Toni Suñé, os explicaré qué será de lo que viene. Al fin y al cabo, cuando vas al cine a ver un estreno, te muestran los trailers de lo que vendrá en unos meses. Hay gente que sigue cocinando mientras tú estás comiendo.
La segunda parte de Un latido para la eternidad se está cociendo; eso significa, nada más y nada menos, que está rondando mis neuronas.
Por otro lado, anunciaros que una novela titulada -provisionalmente- El asesino del confesionario, está ya a medias. Llevo más de 60 páginas y algún día verá la luz.
Debo confesaros, para los que aguarden, que aparte de estos hobbies, trabajo y estudio. Si alguien acierta a qué me dedico y qué estudio, obtendrá un fragmento de El asesino del confesionario. Palabra.
martes, 26 de enero de 2010
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Estoooooo! Yo lo sé, pero no sé si tiene mérito. Tengo derecho al fragmento?
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